La medicina alopática se centra en diagnosticar y tratar la afección de un paciente basándose en el diagnóstico de la enfermedad; en cambio, la medicina homeopática, tiene en cuenta no sólo los síntomas y los hallazgos clínicos del paciente, sino también sus características únicas. Esto requiere de un estudio exhaustivo para identificar la respuesta única del paciente a la enfermedad o padecimiento en cuestión con el fin de seleccionar un medicamento apropiado, adaptado a las necesidades del individuo; para ello, el homeópata debe hacer un interrogatorio excelente, que satisfaga tres puntos clave:

1. Se debe formular al paciente un número limitado de preguntas esenciales de forma concisa.

2. Las preguntas deben ser diseñadas principalmente para identificar el medicamento más adecuado para el paciente.

3.  Se debe formular preguntas cuyas respuestas pueda encontrarse en la materia médica.

Tomado de :https://www.shutterstock.com/es/image-photo/doctor-holding-interrogation-marks-inside-medical-1204371259

En cuanto al tipo de preguntas, estas No deben ser ni directas, ni sugestivas, ni que obliguen al paciente a elegir.

Tabla 1. Tipos de preguntas que no se debe formular en la consulta homeopática

Preguntas directasPregunta correcta
¿Tiene usted sed?¿Cómo es su sed?
¿El dolor es pulsátil?¿Cómo es el dolor? o ¿a qué se parece el dolor?
Preguntas sugestivas 
¿Le hacen daño los baños fríos?¿Cómo se siente después de un baño fríos?
Preguntas que obligan a elegir 
¿Sueña usted con cosas alegres o tristes?¿Con que sueña usted?

Abundando a lo anterior, la técnica, tal y como la recomiendan los grandes autores, incluye preguntas directas y más detalladas: el clínico experto las reserva para el final de la anamnesis, cuando la imagen clínica está casi completa y sólo faltan las pinceladas más finas. Esto concuerta con lo que escribe nuestro querido Dr. Hahnemann en el parágrafo 89 de su Organon: «… el médico está en libertad y hasta tiene la obligación, cuando le parezca que no ha logrado toda la información que necesita, de preguntar con más precisión y de formular preguntas más detalladas.» Él mismo, en un largo comentario al parágrafo citado, ejemplifica: «¿la evacuación consiste en moco en heces? (…) ¿ha tenino o no dolores durante la evacuación? (…) ¿el mal gusto en su boca, es pútrido, amargo, agrio o qué? (…) ¿antes o después de comer? (…) ¿gime, se queja, habla o llora en sueños? (…) ¿se estremece durante el sueño? (…) ¿se cubre bien o no soporta cobija alguna? (…) ¿fue meramente una sensación de enfriamiento o provocó simultáneamente un enfriamiento real? (…) ¿se sentía acalorado pero su rostro no estaba enrojecido? (…) ¿cuando estaba dormido o despierto?…» Hacer preguntas como las anteriores, le ayuda al clínico a definir procesos fisiopatológicos, distinguir enfermedades y por su puesto, a dar con el esquivo simillimum.

Algunos consejos a la hora de interrogar al paciente son que debemos ser pacientes y nunca apurar al paciente, si nuestro paciente habla mucho debemos darle la oportunidad de que se exprese y luego, si se desvía del interrogatorio, reconducirle amablemente de nuevo, con frases como «Esto que me está contando es muy importante» …..

Por último, como homeópatas, a veces tendemos a precipitarnos y dar un juicio rápido del medicamento que puede requerir nuestro paciente; pero esto debe de evitarse si no se ha hecho un interrogatorio adecuado, para lo cual debemos colocar en un esquina de nuestra ficha clínica el nombre del medicamento que creemos y continuar con el interrogatorio, sacando el anterior de la mente.

Si quieres saber más sobre como interrogar en homeopatía te invitamos a leer el libro «El arte de interroga.

Referencia

Schmidt, P. (2001). El arte de interrogar. B. Jain Publishers.

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