¿Alguna vez te has preguntado cómo tu cuerpo sabe cuándo tienes hambre o cuándo ya es suficiente? Bueno, todo esto es gracias a un increíble sistema de control en tu cerebro, donde el hipotálamo y el tronco encefálico son los grandes jefes.

Imagina que tu estómago y tus intestinos tienen sensores que envían mensajes al cerebro sobre lo que está pasando en tu cuerpo. Estos mensajes viajan a través del nervio vago y llegan al tronco encefálico. Desde allí, la información se envía al hipotálamo, una pequeña pero poderosa parte del cerebro que toma decisiones importantes sobre tu apetito.

Tomado de:https://askabiologist.asu.edu/que-hay-en-tu-cerebro

Dentro del hipotálamo, hay dos equipos de neuronas que juegan un papel clave. El primer equipo se encarga de despertar tu hambre (neuronas orexigénicas). Estas neuronas producen sustancias como el neuropéptido Y (NPY) y el péptido relacionado con agouti (AgRP), que te hacen sentir que necesitas comer. El otro equipo, en cambio, trabaja para suprimir tu apetito (neuronas anorexigénicas), expresando sustancias como la proopiomelanocortina (POMC) y el péptido regulado por cocaína y anfetamina (CART). Estos dos equipos trabajan en un tira y afloja constante para mantener tu apetito bajo control.

Figura 1: . Regulación central y periférica del apetito. NAC, núcleo accumbens; NTS núcleo del tracto solitario; HL,
hipotálamo lateral.

Tomado de:https://www.researchgate.net/publication/342571454_Regulacion_de_la_ingesta_de_alimento#fullTextFileContent.

Pero eso no es todo. Tu cerebro también responde a las hormonas que produce tu cuerpo. Por ejemplo, la grelina, producida en el estómago, es una hormona que estimula el apetito al activar las neuronas AgRP/NPY en el hipotálamo. Por otro lado, hormonas como la leptina, producida por el tejido adiposo, y la insulina, producida por el páncreas, actúan sobre las neuronas POMC/CART para suprimir el apetito. La leptina, en particular, no sólo reduce la sensación de hambre, sino que también aumenta el gasto energético, ayudando al cuerpo a mantener un equilibrio energético adecuado.

El tronco encefálico, otra región importante en este proceso, recibe señales del nervio vago, que transporta información desde los mecanorreceptores y quimiorreceptores del sistema digestivo. Estas señales ayudan al tronco encefálico a evaluar el estado de llenura o vaciedad del estómago y los intestinos, lo que influye en la sensación de saciedad o hambre.

Además, tu cerebro también presta atención a los nutrientes que consumes. Por ejemplo, los productos intermedios del metabolismo de los ácidos grasos, como las moléculas de acil-CoA graso de cadena larga (LCFA-CoA), actúan como señales de saciedad cuando los ácidos grasos libres están en abundancia. Esto lleva a una reducción en la expresión de NPY y a la inhibición del apetito.

Todo este complejo sistema trabaja de manera coordinada para que comas lo que necesitas y cuando lo necesitas, asegurando que tu cuerpo funcione de manera óptima. Así que la próxima vez que sientas hambre o te sientas satisfecho, recuerda que es tu cerebro el que está manejando los hilos de tu apetito. ¡Es un trabajo en equipo entre tus neuronas, hormonas y nutrientes!

Si quieres descubrir más te invitamos a ir a los siguientes enlaces:

https://askabiologist.asu.edu/que-hay-en-tu-cerebro

https://doi.org/10.3390/ijms25158202

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